Vayamos acabando con los mitos. Vayamos poniendo fin a ciertos estereotipos. Quitémonos las telarañas de los ojos y abrámoslos a la verdad. Si alguien te dice que de una prostituta puedes esperar caricias, sexo oral o la posibilidad de practicar sexo anal pero nunca, nunca, un beso en los labios; sonríele y dile que miente. O, cuanto menos, dile que miente en la mayoría de los casos. Que, muy probablemente, está hablando de oídas. O que habla engañado, guiándose por lo que de tanto ser dicho y escuchado, mucha gente ha acabado creyendo que es cierto. Así, ya lo sabemos, se crean los estereotipos. Así nacen los mitos que no necesitan estar basados en la verdad para serlo. Y es que ¿quién no ha oído alguna vez eso de que las prostitutas jamás besan a sus clientes en los labios porque de ese modo, reservando ese tipo de besos para sus parejas, las trabajadoras sexuales establecen una frontera entre el trabajo y el placer, entre lo que una hace para ganarse la vida y lo que una hace por amor? Todos lo hemos oído alguna vez en nuestra vida. ¿Y es cierta esa afirmación? En modo alguno. O no lo es, en todo caso, cuando hablamos de prostitutas de lujo, cuando hablamos de escorts, cuando nos estamos refiriendo a exclusivas, bellas e implicadas chicas de compañía.

Y es que, como en cada profesión, también en la del servicio erótico hay profesionales de muchos tipos. La escort es la profesional del placer que lleva al mismo a su máxima expresión. Por eso, en ella, en la call-girl, el beso apasionado, húmedo y afrodisíaco es una herramienta de máxima utilidad para rendir a su cliente a sus pies como una diosa rendiría a sus fieles.

besos de las escorts

El beso de la call-girl es el beso en el que se plasma toda la implicación de ésta, toda su entrega y, por encima de todo, toda su capacidad para crear para su cliente un ambiente de intimidad idóneo para que, dentro de él, los deseos echen a volar y para que las fantasías que ese cliente pueda tener, más o menos inconfesables, más o menos lúbricas, más o menos aplazadas, puedan, por fin, hacerse realidad.

Cuando la señorita de compañía de lujo está ofreciendo un servicio GFE (Girl Friend Experience), lo que está ofreciendo es, de una forma resumida, comportarse con su cliente como se comportaría con su novio una joven enamorada apasionadamente de él. Y en esa forma de comportarse con su cliente de la escort de lujo cuando está prestando un servicio GFE, en ese trato exclusivo que conduce a un caballero hacia el placer corporal más intenso que un hombre puede vivir junto a una mujer, los besos adquieren un protagonismo especial. Cada uno de esos besos que alguien dijo que las prostitutas no daban será un empujoncito hacia ese terreno en el que los tabúes se derrumban y en el que el deseo, victorioso, acaba siempre por imponer sus leyes.

Cada uno de los besos que los labios de una chica de compañía depositan sobre los de su amante ocasional son algo así como el pinchazo de una jeringuilla con la que se inyectara en el cuerpo del amante una irresistible y mágica combinación de dopamina, oxitocina, serotonina y testosterona, los cuatro neurotransmisores que, según afirman los científicos, se liberan en el cuerpo cuando los seres humanos nos besamos. Ellos son los responsables de que se incremente el apetito sexual. Ellos los culpables de que desaparezcan los sentimientos de tristeza que pudieran existir, de que se incremente el apego hacia la persona que nos besa y de que sintamos placer. Todo ello se consigue gracias a los besos y todo ello, de una manera técnicamente perfecta y con una implicación máxima, es lo que ofrece y entrega la escort a su cliente cuando lo besa.

call girl

Y es que las escorts, grabémoslo por siempre en nuestra mente, son mucho más que mujeres destinadas al alivio rápido y a la satisfacción urgente y precipitada de las necesidades sexuales no satisfechas de quien las contrata. Las prostitutas de lujo son las reinas del tempo y la sensualidad. Ellas saben marcar el ritmo necesario para que una relación sexual no se convierta en una carrera de cien metros sino en una maratón de placer. Por eso el beso, en los labios de una escort de lujo, no solo no es un servicio inexistente, sino que acostumbra a ser un servicio exclusivo y prioritario, el aderezo insustituible de una relación en la que la complicidad entre la call-girl y su cliente es total porque es así, únicamente, como una pareja de lecho alcanza las cumbres del placer que se necesitan alcanzar para sentirse plenamente satisfechos.

El beso de la call-girl, lejos de ser una utopía, es la puerta que da paso a un universo de placeres. Los besos de las chicas de compañía independientes o de agencia son la llave que ponen en marcha el motor de los deseos desbocados. El beso dado por los labios de una escort de lujo es precisamente eso: un lujo, una exclusividad que no por estar comúnmente ahí es menos exclusiva.

En el beso de las escorts los clientes encuentran no solo el contacto de unos labios más o menos carnosos, más o menos ardientes, más o menos sabios. En esos labios, en esos besos, los clientes de una prostituta de lujo encuentran una incitación al delirio, un billete hacia el éxtasis, un salvoconducto para ir traspasando fronteras y para adentrarse en territorios en los que solo impera una ley: la de ir derribando tabúes, la de experimentar nuevas sensaciones, la de saborear nuevas prácticas.

lujuriosa escort de lujo

Por eso, cuando alguien te diga que en los labios de una profesional del placer no encontrarás jamás un beso, ríe. Ríe y, si no lo has hecho nunca, si nunca has vivido la experiencia de compartir tu tiempo con una escort y de contratar sus exclusivos servicios, déjate embargar por una vez por la embriaguez de sentirte besado por los labios de una guapa, sexy, implicada, inteligente, empática, simpática, dulce y lujuriosa escort de lujo. Cuando lo hayas hecho, tendrás el convencimiento de que, tal vez y en gran medida, los besos fueron inventados para florecer, irrepetibles e inolvidables, en los labios de una escort de lujo.

¿Te hemos convencido? En caso que no, te recomendamos que conozcas a una de estas deliciosas mujeres. Si vives en España, puedes encontrar cientos en las grandes ciudades en webs especializadas en Escorts Barcelona y Escorts Madrid. Luego más cercatienes Andorra, Francia o Portugal.